Extremos
Hace pocos días disfrutaba, en casa de unos amigos, oyendo cantar a Natalie Dessay, el aria “Les Oisseaux dans la Chernille” de los Cuentos de Hoffman, de Offenbach, y en la misma tarde, de la colección de dos de pecho certera y bellamente colocados en el aria de “La fille du régiment”, de Donizetti, a cargo del tenor peruano Juan Diego Flórez. Sin duda dos excelentes cantantes, dos fuera de serie me atrevería a decir.
Esta tarde mientras oía en la radio un concierto de lied en la voz de Deborah Polaski, cantante a la que tengo el placer de haber visto en directo en el Liceu, en “El Ocaso de los Dioses” de Wagner, me dejé llevar, me dejé acariciar.
Y el concierto de lied, que sonaba acariciador y plácido, sin sobresaltos, sin sobreagudos, me hizo pensar.
En los extremos.
En la obsesión humana por alargar los extremos y alcanzarlos, tal como los cantantes luchan por ampliar su registro y alcanzar los agudos más alucinantes, o los graves más increíblemente profundos, los deportistas intentan correr los 100 metros lisos en el menor tiempo posible, los corredores de fórmula uno intentan batir la vuelta ràpida de cada circuito, los golfistas intentan con tesón lograr un número de golpes menor que el del más brillante de sus antecesores, el comercial de tu oficina intenta batir el récord de ventas, eccétera, eccétera, eccétera...
Esos extremos son naturales? Ese constante forzar y “perfeccionar” nuestra propia màquina, es bello, es deseable?
Permítanme que lo dude.
Tengo la sensación de que todo lo que tienda a llevarnos a los límites más lejanos acaba provocando una terrible competitividad, ríos de insatisfacción; la sensación de que es un comportamiento muy “yang” sin su eterna contrapartida que lo regule.
Yang, Yang , Yang.... no suena como una enorme y recia campana, grave, resonante, llamando a ser y hacer cada día más...?
Mientras que Yin suena como el aleteo de una mariposa cerca de un cristal, delicado, suave, fràgil incluso.
Hay algo que me susurra al oído que podríamos disfrutar de una vida menos agotadora, moviéndonos entre esos límites sin prisa ni ansia por llegar a ellos e incluso superarlos, algo que me susurra que eso no es mediocridad, ni falta de pasión, sino una serenidad que puede ser muy placentera.
El equilibrio está roto.
Y esto lo dice una extremista que lo ve todo blanco o negro y se suele comportar como una resonante campana con piernas.
Necesito alejarme de esos extremos, hacia el plácido centro, hacia la esencia quizás....
Tal vez es un momento personal.
“...Ahora, sin dejar de mirarme, se lleva la rosa a la boca. Sus pequeños dientes, blancos y afilados como los de un animal, muerden las suaves hojas con fiereza. Corta y mastica y traga. Se está comiendo la flor, la devora lentamente, con impavidez y obstinación. Primero desaparecen los pétalos, después la rizada base verde, luego el corto tallo erizado de espinas. Aterra ver los formidables pinchos en su boca, pero ella sigue masticando sin hacer ni un gesto. Transcurre un tiempo interminable.; Dhuoda ha dejado de rumiar y ya no queda nada de la rosa. La Duquesa sonríe:
- Tienes razón , Leo. No eres más que una campesina ignorante, pero es posible que algún día llegues a aprender lo cerca que está el placer del sufrimiento.
Y una gota de sangre resbala por sus labios y cae sobre la inmaculada seda blanca del vestido” (de “Historia del Rey Transparente” de Rosa Montero)
11 comentarios
Moonsa -
Mon -
moonsa, estos días tannnnn... que llevé aquí (mañana regreso a mis sierras y con él)... me hicieron pensar en lo mismo.
de yang tengo poco... pero lo suficiente como para estar alerta, y no dejarme devorar por mí misma... a veces soy la rosa, a veces quien la mastica, a veces quien está enfrente.
yo abogo por un mundo de relojes internos, de siestas a la hora de la cena y de cenas cuando verdaderamente hay hambre.
es difícil seguirme, no todos lo entienden, ni lo comparten, solés quedarte un poco sola porque la corriente va por un lado y vos caminás en otro sentido.
pero yo lo respeto.
me respeto.
no puedo vivir -bien- si no escucho a esa voz que me dice "despacio".
un beso amiga.
Moonsa -
- Blanca encantada de dar el pistoletazo de salida :D ahora me voy a tu blog a mirar, que ayer no pude entrar. Besos!
- Greta, sin palabras ;)
Greta -
te leo y me veo...
Un beso, esta vez extremo ;-)
Blanca -
De momento he publicado en mi web la anecdota de la que te hablaba. Hecha un vistazo cuando te aburras y ya me contaras si nunca te ha pasado algo parecido (soy rarita pero tampoco tanto!).
Un beso y hasta pronto!
Trini -
Besos muchos
Moonsa -
- Las Cinco del Viernes, como te he dicho en tu blog, encantada de volver. Una pregunta por curiosidad, eres Betty? :)
- Kuan la prisa, una reflexión nos lleva a la otra, extremos y prisa, qué dolor en el alma vivir así, perdiendo esencias, qué razón tienes ;)
- Blanca! Rebienvenida! Así que tu eres la vieja? Pues estamos buenos :D. Es el amor, que te ha hecho madurar de repente, jiji (léase como risa de bruja bruja bruja del todo). La falta de metas es terrible Blanca, da mucho miedo y mucho vacío. Sólo defiendo en todo caso que las metas han de ser para ser satisfechas en la medida de lo posible, no para volvernos locos persiguiendo estrellas fugaces, ni para competir unos con otros al estilo circo romano. Espero impaciente tu anéctdota de la infancia :))) Ah! Y los centros no son sosos, jajaja! de eso, precisamente me acabo de dar cuenta, de que los centros pueden ser muy amplios, variados, viajeros, excitantes incluso, pero mucho más plenos, y serenos, que buscar rizar el rizo siempre ;) Los centros son como tu quieras, los extremos suelen ser como nuestra inseguridad, la vanidad, u otra gente quiere.
Blanca -
Creo estar en lo cierto cuando digo que si es verdad que la ambicion es mala, la falta de metas es aun peor.
Las personas somos asi, tan incapazes de valorar lo que somos y tenemos que necesitamos ser mas, tener mas. Pero el tiempo todo lo cura, si es que te dejas curar.
En algún sitio escuche que la felicidad se obtiene por el camino, no en el destino.
Hay personas que mas, hay personas que menos (algún dia te explicare otra anecdota de mi infancia :P)pero todas avanzamos en nuestra propia dirección, el problema es encontrar ese... \'sin prisa pero sin pausa\'.
Blanco o negro, extremos o centros, lo importante es que disfrutes con lo que haces.
Cuidate y que no te agovien! los centros son muy sosos para ti ;) pero igual no te iria mal un centro relajante.
kuan -
Un besito, moonsa
Las cinco del viernes -
Quiero volver a hacer el juego de LAS CINCO DEL VIERNES.
Pásate por mi página cuando puedas. Tal vez te interese participar! Espero que sí.
Un abrazo :)
Greta -
y sin embargo, lo que daría yo por la calma, por la tranquilidad, por escapar de esta montaña rusa de altos (tan altos) y bajos (tan bajos)...
Un besote