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MOONSA BOUDOIR

En la cima del mundo I

En la cima del mundo I

Nunca el Sr. Hernández llegó tarde a una reunión. Nunca. Y pasan 6 minutos. Nada en el móvil, nada en el mail.

-          Adela, ¿ha llamado alguien?

-          No señor

-          Gracias Adela.

Frunce el ceño y tabalea sólo un momento con los dedos sobre la mesa de caoba. Bien, si el cliente no viene no va a estar perdiendo el tiempo esperándole. Abre la gran carpeta azul que reposa sobre una esquina del escritorio.Veamos, no estaría de más repasar otra vez esas estadísticas, lo hizo ayer noche, muy apresuradamente, y el tiempo que generosamente le está brindando el Sr. Hernández le va a venir muy bien para estudiarlas con mayor profundidad. Para cuando llegue la señorita Gavin, su siguiente cita. La recuerda por un momento. Una joven francesa que parece creer que va a seducir a todos los empresarios españoles con sus tenues parpadeos, sus felinos andares, y un poco de rouge. No la cree tonta, pero si vulgar. Una vulgar hija de papá con mucho dinero. Sabe ser fría y guardar sus cartas si es necesario, pero no cree que hubiera llegado muy lejos si...

-          Sr. Medina, hay aquí una señorita que quiere verle, pero no tiene cita concertada.

-          ¿Te ha dicho su nombre?

-          Kristy, a secas, dice que se llama.

Enarca las cejas muy levemente. Kristy? La única Kristy que conoce...Mira el reloj. Sin duda el turno del Sr. Hernández acabó hace rato. Y las estadísticas pueden esperar. Kristy suena mucho más interesante. ¿Por qué no?

-          Hazla pasar Adela.

Se queda de pie mirando a la puerta con una sonrisa que pretende ser de bienvenida. La puerta no se abre.

Silencio. Ni un zumbido.

-          Adela hazla pasar

Silencio

-          ¿Adela?

Silencio.

Un nuevo tableteo sobre la mesa, que rodea conteniendo su creciente inquietud. ¿Qué pasa? ¿Es que todo va a salir al revés hoy?

-          Adela estás  ahi?

Silencio en el altavoz, silencio en la puerta.

Él mismo pulsa el botón de apertura. Y la puerta no se mueve, ni produce el menor ruido.

Mira a su alrededor desconcertado. El despacho está bien iluminado, en el DVD unos dígitos azules le recuerdan la hora. El televisor tiene encendido el pilotito verde. La nevera emite un ligero ronroneo. El CD está encendido. Coge el mando a distancia y lo pone en marcha.

Suena Supertramp. "Give a little bit of...."

Pulsa de nuevo el botón de la puerta, pero no ocurre nada.

Saca el móvil del bolsillo de su americana, para ver asombrado como la pantalla le muestra un mensaje de “buscando red” al intentar usarlo.

Se sienta en la mesa y pulsa dos veces sobre el icono de su cliente de correo. Antes de que la ventana se abra ve en la bandeja del sistema el icono de la conexión a internet, un pequeño monitor, esta vez bajo una contundente aspa roja. “Cable de red desconectado”. El router está en el piso inferior, y él puede conectarse a la red mediante un dispositivo inalámbrico. Que funcionaba hasta hace unos diez minutos.

Vuelve a levantarse para mirar por las amplias ventanas. Hace un espléndido día de primavera, con algunas nubes algodonosas que dejan en el cielo estampados aleatorios a gusto de la imaginación del observador.

Intenta abrir una ventana. Pero no puede.

-          Gonzalo no te pongas nervioso, es la ley de Murphy, algo empezó a ir mal y ahora nada funciona. Siéntate, cálmate, y algo se te ocurrirá. No diriges una empresa que factura tantos millones al año por ser un idiota que se deja acojonar a la menor eventualidad.

Y se sienta, en su enorme sillón giratorio. Pulsa un botón y el sillón, obediente, empieza a masajear alternativamente su espalda, su trasero, sus piernas.

- Ah claro, la puerta tiene uno de esos dispositivos de seguridad que siempre piensas que jamás vas a usar. Pues esta vez si.

Sonríe confiado y se dirige a la puerta. Efectivamente en la esquina superior izquierda hay una pequeña palanca. Se acuerda de los trenes, y sonríe de nuevo.

“Emergency – Pull”

Y tira hacia él.

La puerta se abre muy lentamente, con apenas un siseo.

- ¿Adela qué....?

La sonrisa confiada desaparece bruscamente de su cara.

La puerta automática está abierta de par en par, enmarcando un rectángulo donde reina la más espesa e indescifrable oscuridad. 

(Continuará....)

4 comentarios

Brisa -

Inquietante.. sí..

voy a seguir leyendo..

noe -

Vaya manera de dejarnos!! espero que no se demore mucho la continuación!

Besazos!

odyseo -

Pinta bien la cosa....

Kuan -

Uysss... Me has dejado en ascuas!! Esto deseando saber qué pasa... Me da por imaginar mil cosas...

Un besito, moonsa