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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005. 17/03/2005Por qué el boudoir Aquí está mi “desdoblamiento”. Dejé la Luna (que no cierro, por cierto) con su fondo tan blanco y su título casi corporativo, para otros temas, de los que es más bien mi cerebro el que se ocupa. Pero necesitaba un rincón más íntimo, donde mi espíritu se sintiera a gusto y se pudiera explayar. Un lugar donde sentarse por el suelo en almohadones y tener agradables tertulias con los amigos, o pasar ratos de soledad y meditación. Este es el lugar. Bienvenidos a mi boudoir. El Dictionnaire de L’Académie Française en su edición de 1935 definía boudoir como sigue: BOUDOIR. n. m. Sorte de cabinet orné avec élégance, à l’usage particulier des dames, et dans lequel elles se retirent lorsqu’elles veulent être seules ou s’entretenir avec des personnes intimes. Lo que traducido vendría a ser algo como: "Especie de salita adornada con elegancia, para el uso particular de las señoras, a la cual se retiran cuando desean estar solas o pasar un rato con personas con las que las une una cierta intimidad". No se si es elegante, ni me importa, cuando lo “decoré” sólo pensé en que resultara acogedor. Huele a incienso al entrar y suelo encender velas, hay música, no muy fuerte, para que se pueda charlar tranquilamente. En las paredes una vieja estantería llena de libros a rebosar y algunos tapices, cuadros, y espejos. Siempre que se puede, hay flores naturales y los bibelots (especialmente antiguos) abundan. Nunca faltan el te (chai) ni el vino (tinto), ni mis gatos, que suelen andar por aquí. Podéis poneros cómodos, y espero que os guste :*** 18/03/2005Atreverse "No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas." Lucio Anneo Séneca Por qué no nos atrevemos? Por qué no me atrevo? Pequeñas decisiones aplazadas en favor de un vago "ahora no es el momento" que nos decimos a nosotros mismos mientras hacemos con la mano un gesto que parece apartar de nuestros ojos esa molesta neblina. Pequeñas cosas que adquieren con el tiempo una importancia aún mayor si se demoran una y otra vez. Cuanto más tardo en hacerlo más lejano y difícil me parece. Y se que no es nada. Una mañana pegando unos carteles, aprovechando para dar un paseo y gozar del aire que envuelve el bello lugar en el que vivo. Se amontonan las excusas sobre mi escritorio. "Total no servirá de nada" "Luego la gente no cumple" "Sóla no puedo ir"... las dejo aquí, como si fueran las cartas de una baraja desparramadas sobre el verde tapete de juego de la vida, y me suenan tan huecas que me dan miedo. Siempre el miedo. Y el "mañana lo haré". Y un interrogante rebelde que con las cejas enarcadas por la sorpresa me persigue a todas horas diciéndome que por qué no lo hago de una vez. Detalles en un intrincado tapiz, las mil cosas que nunca hice, lo que hubiera podido ser... Alguien sabe por qué es tan difícil atreverse? Comprender ayuda, el problema es cuando nuestra mente traicionera saca todas sus malas artes y malos hábitos a relucir, y tampoco podemos-queremos comprender. 21/03/2005Concierto para vulnerabilidad y rabia Primero fue la puñalada, me estalló en la cara de repente dejandome hielo en el vientre y fuego en el rostro. Mi autodominio se tambaleó hasta hacerme sentir físicamente mareada. Impotencia, rabia, ira... Me ayudó mucho tener al lado a la gran persona que tengo, y conseguí apagar el primer incendio interior. Pero me moría de miedo. Sabía que volvería.Y volvió, poco a poco, instalándose en mi alma y resquebrajándola, mientras yo recordaba a la que hace pocos años fue mi terapeuta y me ayudó tanto a sanar mi descompuesto interior, y pensaba en el perdón y en la compasión. O lo intentaba... porque cuando intentaba enviar esa invisible energía rosada pegué un puñetazo sobre mi escritorio y grité que no podía hacer eso, que hay momentos en que no... Ayer explotó... pedí a gritos silenciosos soledad. Vulnerable y desconcertada como una niña perdida, me intentaba convencer de que me controlaría, lo verbalizaba una y otra vez, mientras el control iba desapareciendo y yo ya era sólo una triste caricatura de mi misma. Y reventé. El odio y la rabia explotaron dentro de mi con una fuerza brutal, desgarrando todo lo que encontraron a su paso. Durante y después del estallido de aquella bomba-trampa me sentí empequeñecer, quise desaparecer, ansié detenerme, pero era demasiado tarde. El fuego se apagó porque el combustible se fue evaporando en el aire dejando en mi boca el regusto amargo de las acciones futiles y en mis ojos el ardor del ácido corrosivo del dolor inútil. Volví a casa y acabé de sofocar el fuego con un torrente de lágrimas tan imparable como la propia explosión lo había sido un rato antes. Me dormí por puro agotamiento nervioso. Por la mañana, después de destrozar un poco más mi alma con los ecos tardíos de la onda expansiva, ha llegado el vacío. Una cámara ha surgido de la nada y me ha tomado un primer plano en blanco y negro de las entrañas. Estaban despeinadas y revueltas, húmedas de llanto, haítas de impotencia. Un odio sordo preñado de tristeza revolotea transparente y peligroso por mi cuarto. ¿Quién dijo que yo era fuerte? Si tan poco puede hacerme tanto... ¿O no es tan poco? No lo es. NADIE, absolutamente nadie, tiene derecho a jugar con esa irresponsabilidad con los sentimientos ni con la vida de nadie. No debería ocurrir. 23/03/2005El gatonauta Érase una vez un gato que vivía en un zapato. Un zapato marrón de ante, del 42. El zapato salió despedido del pié izquierdo de alguien que se había cabreado aquel día con su jefe y lo lanzó antes de meterse en la cama, con tan mala (o buena) fortuna, que por la ventana abierta fue a parar al espacio y sigue allí orbitando alrededor de la tierra. El felino en cuestión, haciendo honor a su especie, era extraordinariamente curioso, tanto, que husmeando en los rincones prohibidos fue a meterse en un agujero negro, y apareció en el espacio exterior, quedando “calzado” dentro del extraño artilugio volador. El increíble animalito se adaptó con asombrosa facilidad a su nuevo hábitat, aunque a día de hoy aún se desconoce como lo hizo para sobrevivir en tan precarias condiciones. La cuestión es que creció y creció tanto que, ni comiéndose la plantilla anti-olores con la cual compartía la vivienda, cabía dentro del reducido habitáculo, y se encontró con que estaba completamente atascado. Abrumado por la preocupación empezó a maullar esperando que alguien le escuchase y le sacara de allí. Entonces ocurrió lo inesperado. Una bruja terrícola que usaba el SETI at home como salvapantallas, vio un buen día en el gráfico unos picos inusuales que despertaron su interés. Salió al balcón y escuchó el cielo con atención, hasta que consiguió percibir un ligero gemido. Sin pensárselo dos veces, tomó su vieja escoba y se lanzó al espacio en busca del origen de aquel extraordinario ruido. Y lo encontró. No le asombró lo más mínimo hallar aquella forma blanca y peluda emergiendo de la abertura de un objeto volante que tenía un cierto parecido con un zapato viejo. El gato a su vez la oyó llegar y se puso a maullar en todos los idiomas que conocía esperando que aquel ser que se aproximaba comprendiera alguno de ellos. Cuando la bruja le oyó maullar en catalán le dijo con firmeza: “Para aquí, que es mi lengua materna y así es como vamos a entendernos mejor”. Podéis imaginaros el alivio que sintió el minino, que se vio salvado. Un gato atrapado en un zapato-satélite no puede soñar en nada más adecuado que una bruja catalana para que le rescate, por supuesto. Así que le explicó la situación, y ella no tardó en desatascarlo. En el momento del desacoplamiento se produjo tal cúmulo de energía que el zapato salió de nuevo disparado, cambiando la trayectoria de su órbita al chocar con un meteorito que se desintegraba cerca de allí, lo cual provocó una movida sideral que hizo que aquella noche en muchos puntos de la tierra hubiera gente que aseguraría al día siguiente haber visto no uno, sino varios OVNI. El agradecido animal montó en la escoba de la ciberbruja y se acurrucó contra sus riñones ronroneando. Aún ahora, en las noches frías de invierno, se acurruca tras su espalda en el asiento del PC y gime bajito pensando en su extraña aventura. Sigue siendo curioso y atrevido, pero limita su campo de acción al interior de la casa de la bruja, y desde luego, jamás juega con sus zapatos. |
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