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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006. 04/06/2006Princesas Siempre me he preguntado cómo debe ser su vida. Todos los días, camino del trabajo, veo por lo menos a cuatro de ellas, en la carretera. A veces me saludan efusivamente al pasar, supongo que conocen mi coche, a fuerza de verme cada día a la misma hora. Muchas veces me siento tentada de bajarme y charlar con ellas, pero supongo que me tomarían por loca, incluso temo que se ofendieran si me pongo a hacerles preguntas así sin más. Cuando vi Princesas creí que iba a comprender algo más sobre ellas. Quizás sí. Para mi gusto es una película de actrices, muy buenas, a mi entender, que trata además la prostitución con ese punto de inocencia y alegría que también tiene, por más que otras películas y documentales se empeñen en mostrarnos sólo la parte más sórdida del asunto. Caye, muy bien llevada por Candela Peña, la puta filósofa y sensible, hija de una familia cerrada y extraña de la que probablemente busca constantemente huír y a la que a un tiempo no puede evitar sentirse profunda y dolorosamente vinculada. Para mi gusto el personaje tiene algunas lagunas de guión que le restan una pizca de credibilidad. Zulema, en la que también está estupenda Micaela Narváez, la inmigrante que no encuentra otra salida, a pesar de ser una mujer valiente y de recursos. Cuántas veces hemos visto su drama en documentales sobre la prostitución desde un ángulo más explícito y oscuro. Ambas sin demasiada cultura, a veces sueltan frases lapidarias que han leído en revistas o han oído por la tele, igual que las otras chicas que frecuentan la peluquería de Gloria. De telón de fondo, problemas reales, el racismo, la inmigración, el machismo, los maltratadores, la droga, la monotonía de algunas vidas vacías y grises como la de la madre de Caye, la incomunicación. Todo sin grandes truculencias ni aspavientos, pero está ahí. Para mi gusto es una buena película. He leído críticas en las que se le acusa de no tratar con profundidad los temas, de pecar de una cierta ingenuidad “edulcorada”. Bueno yo creo que esa ingenuidad, esa ilusión de ser princesas, ese punto infantil, lo tienen. Lo creo porque las veo bromear bajo sus sombrillas en verano, y las oigo parlotear entre risas en la gasolinera, en invierno, cuando se van juntas al baño y a tomar un café. Y una de ellas lee (libros, no revistas del corazón) mientras espera que pasen los clientes en las frías tardes invernales. El punto de vista de Fernando León de Aranoa es diferente, pero no olvida la realidad, enseña en todo caso caras menos espectaculares de esta realidad, y se permite bromear sin ser grosero, y jugar sin faltar al respeto. Pero las enseña muy bien, de la mano de un elenco de artistas excelente. La música de Manu Chao por cierto me pareció buenísima y le va que ni pintada a la película. El final es bastante abierto; piensen lo que quieran, la calle sigue ahí, y por una u otra razón sigue habiendo mujeres en ella, como Caye (Calle), como Zulema, y si no son ellas, serán otras aspirantes a princesa. 05/06/2006Dejaboo.net![]() El artículo anterior lo escribí inicialmente como reseña de cine para dejaboo.net . ¿Os suena? Se trata, según su propia definición de una red social de cultura y entretenimiento. Dentro de dejaboo encontramos reseñas de lo más variadas sobre libros, música, cine, videojuegos, hechas por los mismos usuarios. Por lo que voy viendo la mayoría de los usuarios son blogueros. Está muy bien organizado y diseñado, para mi gusto, y además los que engendraron el proyecto trabajan en él contínuamente. Mantienen también un blog donde todo el mundo puede informarse de las novedades. De hecho para mí personalmente, es estupendo poder acudir a dejaboo para informarme de libros, pelis, etc que no conozco más que de oídas, o que simplemente no conozco, y saber un poco de que se trata, y qué opinión les merece a varias personas que muy probablemente tiene gustos afines a los míos, cosa que puedo ver consultando su perfil o incluso entrando en su blog. Me interesan mucho más estas opiniones que la de los críticos habituales de prensa, que a menudo me desorientan más que ayudan a la hora de elegir, por ejemplo, que película voy a ver. Su función social está clara, ya que proporciona a la vez la posibilidad de conocer a gente con la que compartes criterios y aficiones culturales. Para ser miembro, se necesita la invitación de alguien que ya lo sea, lo cual me parece una gran idea, que cómo ellos mismos explican, permite que dejaboo tenga un crecimiento constante, pero sostenido y sostenible. Si alguno de vosotr@s está interesado, por favor que se ponga en contacto conmigo. Me parece una iniciativa genial, muy dinámica, agradable, útil y fácil de utilizar. Además difunde y promociona la cultura, y eso siempre es bienvenido, digno de mención, y de aplauso. 06/06/2006La lloba i la lluna![]() Si alguien dudaba todavía de que soy un culo inquieto, ahí va otra muestra. Un nuevo blog, esta vez, escrito íntegramente en catalán. Ahora me doy cuenta de que empecé en abril del 2004, es decir, hace un par de años, y ya llevo abiertos cuatro, photoblogs aparte. Luna S.A. de blogia, que no he dado de baja, porque me apetece conservarlo. Luna S.A. de zonalibre, que también sigue ahí aunque ya no en activo. Este, el boudoir, que durante un tiempo simultanée con el de zonalibre y en el que después de un tiempo de secano el invierno pasado, sigo, sin fecha de caducidad. Y ahora la nueva aventura en catalán, La lloba i la lluna. Pronto (mañana? :D) nuevo fotoblog con diseño creación de Strambotica. Os mantendré informados. 08/06/2006Agua![]() Íbamos a la montaña a tomar algunas fotos, para mandarlas a un concurso amateur que se organiza este mes en la comarca. Desde que empezaron nuestras salidas fotográficas yo quería aprovechar la ocasión para ir a un sitio adonde me llevaron hará unos cuatro años, pero no conseguía recordar como llegar. Al salir de la rotonda vi un autoestopista, y le paré. Alguien podría tomarme por loca, pero subo o no a los autoestopistas en función de mi pura intuición. Este concretamente llevaba una melena muy larga, un sombrero de lona, una bolsa en bandolera. Un auténtico hippy. Iba al mismo pueblo que nosotros y se me ocurrió preguntarle por el lugar que andábamos buscando. Nos dejó justo en la entrada de la pista forestal que conducía a aquel mágico rincón, y con todo lujo de detalles me indicó cómo llegar desde allí. En el camino encontré a una conocida, a quien hacía tiempo que no veía. Estaba cambiada, como si hubiera madurado de repente. Recordé su casa en lo alto de una loma, con sus cabras, sus gallinas, sus ovejas, su caballo, su huerto…. y pensé que debía volver allí también, pronto. De hecho luego me di cuenta que la misma pista forestal lleva a esa casa si en un momento determinado tomas un desvío. Un poco más tarde llegábamos a Can Blanch, en un despiste, la casa donde se originó la leyenda de la “dona d’aigua ”, la leyenda que tiene lugar justo en el rincón que queríamos visitar. Me bajé del coche y entré a preguntar. Pasé primero por una auténtica plaza, con corrales a la izquierda, donde reposaban algunas máquinas viejas, y un destrozado Jeep. Al otro lado había una pequeña puerta de cristales con muchas macetas de flores, y un poco más allá una pequeña ermita. Podría haber preguntado en aquella puerta, pero mis pasos me llevaban a la entrada principal. Unas niñas y una adolescente jugaban en un hermoso jardín. Pregunté, y me aconsejaron que llamara a la casa grande. El timbre sonó en el interior de un hermoso caserón, una auténtica masía señorial, con la puerta de la ermita justo al lado, luciendo unas flores rosadas. En la penumbra se veía un espacioso recibidor, y una sala grande con una estupenda lámpara de globos de cristal, muy antigua. Todo lo que contenía esa casa llevaba allí muchísimo tiempo, pero estaba bien conservado y daba una extraordinaria sensación de calidez. “Ya voy” . Oí una voz dulce y prudente que contestaba. Enseguida me abrió una mujer menuda y morena, con la carita de una muñeca de porcelana, que se apoyaba en un bastón. Me presenté, y ella me explicó, con la voz cantarina como una fuente, dónde estaba el lugar. Se sonrió traviesa al decirme que era muy normal que me hubiera extraviado, y luego me aseguró que en el lugar ya no había agua, sólo las piedras. Cuando yo le conté que unos tres años antes aún caía agua hizo un gesto con la mano y me contestó mirando al vacío que la sequía era terrible. Mientras hablábamos, salió otra mujer de la casa, alta y esbelta, con el pelo blanco y rizado, aire decidido y sin embargo andares suaves. Qué amables fueron, que hermosas eran. Me fui de allí con una sensación agradable pero muy extraña. Caminé hasta el coche y le conté a Sergio lo que me había dicho aquella mujer. Aparcamos el coche al llegar al río y nos desviamos a la derecha, donde encontramos una pista secundaria que estaba cerrada al tránsito con una cadena. Yo no recordaba nada de la primera vez que estuve allí, y me extrañaba. Bajamos hacia el río por una pendiente, y aunque no era ese el lugar, descubrimos otro bonito rincón. Aquellos parajes están lleno de ellos, y gracias a Dios poca gente los frecuenta. Desde allí mismo, descalza, entre el riachuelo y las piedras, arañándome con las zarzas que se me pegaban tenaces a los pantalones arremangados, avancé siguiendo el curso del agua, y di con las rocas que señalaban el salto de agua. Cuando llegamos allí lo reconocí todo al instante, y sentí una gran satisfacción. No estaba seco. Me eché a reír y le dije a Sergio que aquella mujer era una mentirosa. Luego me desnudé y me fui a recibir el agua que cae de las rocas con fuerza, gritando como una niña, por el frío y la impresión, gozando lo indecible, lavándome, alimentándome, fortaleciéndome, vibrando. Se que hace años el caudal era mayor, y la cascada naturalmente más espectacular, pero sigue habiendo agua, sigue siendo un lugar mágico, con leyenda o sin ella. Ya lo he encontrado. Ahora puedo volver, siempre. Y ahora se que las dos mujeres del caserón son mujeres de agua, dos hermosas y amables mujeres de agua, auténticas. Gracias. 20/06/2006Un mordisco a la realidad![]() En algunos momentos me asalta la duda. Vivir con un pié fuera del sistema es algo que he elegido, y no me arrepiento, aunque hay cosas que me desesperan, pienso que mi economía aún es mejorable, y que por lo que respecta al resto de los ámbitos de la vida, estoy mucho mejor con el pié fuera que atrapada dentro. La duda no es por eso. Es porque no me gustaría encontrarme con que a fuerza de vivir así me estoy aislando un poco de la realidad. Soy y seré defensora que la mejora del entorno empieza por uno mismo y de ahí a los más cercanos, en una suerte de diagrama de círculos concéntricos que como en el efecto de la piedra lanzada al estanque, son más difusos y terminan perdiéndose cuanto más lejos se dibujan. Sin embargo la duda está ahí, no llega a doler pero es como una molesta piedra en el zapato de la conciencia. Entonces es cuando intento acercarme a la realidad. Ver las noticias, interesarme por lo que hacen y dicen aquellos que, si no rigen del todo nuestros destinos, por lo menos si que influyen, para bien o para mal, mucho en nuestras posibilidades de desarrollo y nuestra calidad de vida, los señores políticos. No quiero des-responsabilizarme, desconectarme del mundo, por más que viva de un modo alternativo, como lo llaman ahora. Pero el panorama es tan desolador, que vuelvo la cara a las montañas y le pido al sol y a la lluvia que me besen en la frente para lavarme de todo lo que mis oídos han escuchado, de lo que han visto mis ojos, de lo que mi corazón, pendiente de un hilo, ha sentido, al acercarme a “la realidad político-social” de mi país. O quizás debería decir de mis países, puesto que soy catalana y eso de entrada me regala un estupendo bilingüismo, y de salida se supone que me crea un bonito problema de identidad patria. Y ahí me quedo, frente al televisor, viendo debates, y resultados de encuestas, y resultados de referendums, y opiniones post-votaciones. Es asqueroso, todo esto es asqueroso. Encaramados en sus superestructuras sustentadas por teorías socioeconómicas, por marketing de dudoso gusto y nula honradez, hablan del pueblo como si el pueblo les importara, cuando les importa un carajo. Como si tuvieran la menor idea de cómo vive el pueblo, y que es lo que a ese pueblo de veras le preocupa. Como si fueran nuestros papás amorosos que van a cuidarnos y a llevarnos a un buen colegio y a comprarnos un coche y un ordenador de última generación, a cada ciudadano. De verdad me da mucho asco todo esto, no encuentro otra palabra. Señores políticos, en el referéndum para la aprobación del Estatut de Catalunya hubo mucha abstención porque era domingo, mes de junio, con sol y calorcito, y la gente se largó a olvidarse de sus caras y de sus tonterías, a desahogarse de su semana, mes, año, currando en lugares donde se produce mucho, pero donde el trabajador se siente cualquier cosa menos una persona, y menos todavía una persona realizada. La gente se fue a la playa señores, eso es lo que pasó, en un porcentaje mucho más elevado que cualquier “castigo político” y similares zarandajas. Y un apunte final, a mi los del PP (y estoy haciendo una excepción porque siempre he evitado la política en mi blog, pero hay momentos en los que no puedo contenerme), me parecen profundamente antidemocráticos e incluso profundamente anticonstitucionales (y anti-derechos humanos, si nos ponemos, también me lo parecen). Alguien debería hacer algo con eso, puñeta, que fijo que no soy la única que lo pienso. Amén.
24/06/2006Vaivenes![]() La subida fue tan vertiginosa, veloz, desbaratada, loca, que apenas si me queda goma que quemar para echarle el freno a la bajada. Ah no perdón, que no es bajada, es plenitud, llanura immensa donde pacer serenamente y disfrutar de lo que aprendí antes. Mi alma rebelde de por si se agota intentando explicarse que llamar al descenso plenitud no me sirve como excusa para vencer el miedo, para sobrellevar el peso de la vida que se gasta cada vez más deprisa. Se que tengo argumentos para hacer del aprendizaje algo mucho más grande que una vulgar excusa, pero incluso contra esto me rebelo, inútil, estéril, siempre con más esfuerzo del estrictamente necesario en cada etapa. Y en un giro del camino, le grito al viento, hablando sola por la calle, noche de verbena (hoy es una de esas noches que todo el mundo ha pagado simbólicamente por el derecho absoluto de hacer locuras, de estar borracho, de divagar consigo mismo) le grito, decía, al viento, tu nombre. Mejor aún, tu abreviatura, esa abreviatura ambigua y cariñosa con que te regalé un buen día casi sin darme cuenta, que acabó siendo tu nombre en clave a dos, prohibido y tácito, inacabable e intímo, broma y augurio de una vida. Te llamo con modestas condiciones. Modestas? Vivir más tiempo, no estoy segura si me hace más sabia, pero me permite manejar más variables, desde mi cerebro analítico y tendente a la justicia suma, al idealismo infinito, a la justificación más egoístamente altruista. Y te llamo recordando que un día te metiste en mi cama con las botas y los pantalones puestos, el amoroso amigo contenido, abrazándome en silencio, porque sólo tu paciente silencio podía contener mis suspiros exhaustos de anhelar fantásticos paraísos ególatras. Y le pido a no se quién que te devuelva a mi acuciante necesidad de compresión incondicional teñida de misterio deseable. "Sólo ven si encontraste el amor y tienes una situación estable (o al menos estable como la mía) porque no quiero daños ni entre los dos, ni aún menos a terceros, pero si te encuentras en esas condiciones, por favor, encuéntrame como tantas veces me encontraste antes, porque te necesito" Cuanta fórmula para tan poca cosa (poca cosa???) cuánta fórmula para conmigo misma y la luna que me mira compasiva. Y el amigo amante que se metió en mi cama no sólo con las botas, sino con el alma desnuda y mucho más indefenso y sólo de lo que yo hubiera pensado nunca, me abraza estrechamente cuando le cuento mi noche sola, mi intermezzo placentero de mujer casi consciente que por una vez en su puñetera vida ha cabalgado sóla sin obligar a nadie, y ha pasado un buen rato sin anestesiarse ni avergonzarse, sin ti pero contigo, y llamando a gritos a otro, de quien no debes tener celos, aunque sería el único hombre que podría arrancarme de tu lado si la vida, en lugar de producirse en el presente, se reprodujera en un pasado mejor del que fue, que ya no existe ni volverá nunca. Qué pasaría si se conocieran? Mis dos paradigmas de la calma se respetarían y quizás se llegaran a amar incodicionalmente, en silencio, con una sonrisa comprensiva. No me imagino a ninguno de los dos partíendose la cara con el otro en un reto típico y tópico. Pero Loren, me duele haberte perdido, que puñeta, y si en mi más desbocada fantasía sueño que me lees, porque no pronunciar tu nombre en clave? Ahora te necesitaría, quizás sólo porque no puedo olvidar aquella inercia mágica, por la cual de manera inexplicable, acudías cada vez que te necesitaba. Se feliz mi vida, yo le amo, y se que aunque me llenen de amor te necesitaré siempre, pero por más que clame al cielo, no tengo derecho, nunca màs, a usarte como mi oso de peluche. Ahora que amo, menos que nunca. Pero quizás es cuando más te necesito. Amar es duro, coño, que bien lo sabes. |
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